Ya es oficial, ¡ya soy profesional!

Imagen de Freepik. 

O sea, no es que antes no lo fuera, es solo que ahora tengo un papel que lo demuestra. Que en este país, si no hay un papelito de por medio, no eres nadie.

A finales de marzo recogí el diploma del Certificado de Profesionalidad de Asistencia a la Edición. Feliz y contenta, me presenté en las oficinas del SOC (Servei Català d’Ocupació) de mi localidad con una carpetita de esas de plástico transparente para guardarlo y que no se estropeara. Y me viene la funcionaria con una cartulina gigante tamaño DIN-A 3, en color hueso, impresa a color, ¡y con la firma de S. M. el Rey! (Que me creo yo que el hombre esté ahí firmando diplomas… 😒). 

Osti, que gran! —es lo primero que acerté a decir—. Jo que havia portat una carpeteta per guardar-lo!*

Automáticamente oigo que la funcionaria del cubículo de al lado se echa a reír y saca la cabeza por el costado. 

Dona, t’ha costat molt aconseguir-lo, no? Doncs que es noti!**

Vaja que sí! Només per haver hagut d’anar en Renfe cada dia durant vuit mesos ja me’l mereixo!***

La buena señora, más emocionada que yo, lo guardó en un sobre todavía más grande y se puso a buscar una gomita para enrollarlo y que llegara a casa sano y salvo. 

Y nada, por aquí está: encima de una estantería esperando a que alguien lo cuelgue en la pared… Que la idea serán anticuada y todo lo que queráis, pero ¿y la ilusión que hace tener las paredes llenas de títulos para fardar? 😂



—[Palabrota], ¡qué grande! ¡Yo que había traído una carpetita para guardarlo!
** Mujer, ¿te ha costado mucho conseguirlo, no? ¡Pues que se note! 
*** ¡Vaya que sí! ¡Solo por haber tenido que ir en Renfe cada día durante ocho meses ya me lo merezco!

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